• martes, 24 de mayo de 2011

    Villazón en conmemoración al aniversario 101


    Víctor Hugo Rodríguez Tórrez

    Desde el Estado principalmente es crónico el olvido de nuestras fronteras internacionales. No obstante, con el amor propio de sectores conscientes es planteada la presencia nacional en aquellos linderos. Es el caso de Villazón y su estoico pueblo.

    Independientemente de otras fronteras mejor asistidas y batiéndose entre sus limitaciones, mantiene la firmeza para hacer prevalecer la honra nacional respecto al Estado argentino con el que colinda. En la plúmbea altiplanicie del yermo sur andino, Villazón (apellido oriundo del Reino de Asturias, en Cantabria), asume los retos dando la cara. No en vano su blasón proclama al “diamante que se pule solo”.

    Es la pujante capital de la provincia Modesto Omiste. Cuenta con poblaciones aledañas como Berque, Mojo, Moraya, Chagua, Casira, Chipihuayco, Sarcari, San Pedro de Sococha, Salitre, Sajnasti y Yuruma. Dichas comunidades todavía aguardan la acción de los órganos públicos, por su derecho constitucional de ser visibilizadas e incorporadas como protagonistas en el nuevo orden plurinacional.

    Con un siglo de vida a cuestas, Villazón extendida en la Sierra de Escaya y frente a La Quiaca, Jujuy, prosigue en la brega desigual. La indiferencia desde el poder no toma nota de su histórica foja de servicios brindados a Bolivia, principalmente en la Guerra del Chaco, cuando cumplió un heroico papel centinela contra el peligro externo. Fue entonces baluarte estratégico y táctico por la seguridad nacional. A partir de la posguerra, fue tal vez hasta la década del 70 el principal puerto seco y vital ramal ferroviario en el intenso comercio importador y exportador que no la benefició. Sarcásticamente, lo que le correspondía recibir enriqueció a otras ciudades y fronteras. Por su estación ferrocarrilera fluyeron miles de zafreros bolivianos, quienes hicieron florecer la agroindustria en el norte argentino.

    En 1970, por Villazón ingresó al territorio nacional el Rally Londres-México y que, a propósito, obliga al actual Gobierno a asegurar que en la versión 2013 del París-Dakar que partirá de Buenos Aires, deberá atravesar Villazón rumbo a Tupiza, Atocha, Uyuni y el Salar hacia Chile. El acontecimiento exhibirá al mundo inéditos y bellos escenarios cosmográficos andinos en los que yacen testimonios de las culturas prehispánicas Chichas, Omauacas, Lipis, Cutagaitas y que paralelamente relanzaría globalmente a dicha ciudad fronteriza.

    Aquel esforzado jirón limítrofe apareció en la vida nacional el 20 de mayo de 1910, creado por el gobierno del Dr. Eliodoro Villazón, en cuya memoria la Mención de Ley promulgada el 19 de marzo de 1941, ratificó su ilustre nombre.

    Sea propicio exaltar la pertinaz significación de Villazón en el acontecer nacional. Bolivia le debe incontable deuda histórica, siendo hora para que sus necesidades sean subsanadas, así como sus anhelos (el aeropuerto en la zona de Lampaya) concretados.

    El “Pórtico Sur” continúa haciendo Patria. Es el temperamento de Villazón.

    Vía: http://www.eldiario.net


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