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    jueves, 16 de junio de 2011

    En Villazón proliferan los vehículos robados

    Una Toyota Hilux 4x4 se la consigue por 10.000 dólares.

    A pesar de que el presidente de Bolivia Evo Morales anunció una serie de medidas para frenar el ingreso de autos "chutos" (robados) al país altiplánico, la realidad marca otra cosa.

    En la propia frontera entre La Quiaca (Argentina) y la ciudad boliviana de Villazón pueden observarse varios vehículos de alta gama sustraídos en nuestro país que circulan libremente; hasta incluso tienen aun grabado en los cristales los números de patentes, requisito exigido en Argentina para poder circular. En su mayoría son conducidos por comerciantes o personas que gastaron la suma de 10.000 dólares para adquirir una Toyota Hilux 4x4; es el precio en el mercado negro del modelo mencionado.

    En Villazón se ofrecen, sobre todo, vehículos “chutos” de marcas comercializadas en nuestro país.


    LEA pudo conseguir información de cómo se mueve el negocio allí. Los supuestos  “vendedores” indicaron que es tarea del comprador conseguir los papeles. Uno de ellos dijo que podía “hacer el contacto con un jefe policial para confeccionar el papeleo del traslado del motorizado”.


    Por ejemplo, una señal de que el motorizado había sido recién adquirido era que en el parabrisas tenía escrito con tinta blanca los datos del vehiculo, hasta incluso la leyenda “sin auxilio”.
    Una serie de calcomanías y otros “adornos” pegados disimulan el rodado, haciéndolo parecer que es del entorno.


    Los mecánicos aseguran que por cada trabajo de “transformar” se percibe un promedio de 70 dólares. Sin embargo, por el mismo trabajo que se realiza en otras ciudades del norte boliviano un mecánico puede ganar hasta un 40% más.


    La mayoría de los autos que circulan en Villazón son de  marcas japonesas, como  Toyota, Suzuki, Nissan y Mitsubishi. Llama poderosamente la atención ver camionetas Ford Ranger y Wolswagen Gol, entre otras varias marcas vendidas solamente en Argentina.
    Cabe mencionar que una importación de cualquier modelo hacia el vecino país representa altos costo para el comprador.


    Desde Villazón  hasta ciudades como Tupiza o Potosí y localidades intermedias hay cientos de vehículos indocumentados que circulan sin placa o con placas falsas y no tienen el mínimo impedimento para abastecerse de combustible en las estaciones de servicio.
    Esto no es nuevo en Bolivia, hasta se puede decir que es moneda común y corriente. La novedad es que a lo largo de la ruta mencionada se han abierto talleres mecánicos que transforman los sistemas de los motorizados.


    Pero además, los “comerciantes”  de autos “chutos” entregan un aval que en su jerga se llama ‘vacunado’. Esto significa que el vehículo ya está ‘registrado’ en el municipio más cercano y tiene luz verde para circular y cargar combustible sin que la Policía Nacional de Bolivia pueda saber o detectar a quien pertenecen porque no cuenta con un sistema informático acorde a los tiempos modernos.


    Asimismo se venden vehículos a pedido. Si un comprador quiere un rodado de su agrado para su uso personal solo tiene que dar las características (modelo, año, tipo, color, cilindrada, etc.) al “vendedor” y este se lo hará llegar en el lapso de una semana, caso contrario el precio acordado desde un primer momento va descendiendo.


    La aprobación de la Ley de Saneamiento Legal de Vehículos en Bolivia es un golpe duro al poco aparato formal que hay en ese país, porque el Gobierno boliviano no  propicia políticas de Estado para formalizar la economía; más bien apoya lo contrario: el robo y contrabando. Caso puntual es la frontera norte del país con Bolivia.

    www.periodicolea.com


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