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    jueves, 27 de abril de 2017

    Ramiro Mendivil Fernández, un arquero con sello de selección

    La vida tiene establecido un camino para cada ser humano y en lo que nos toca, ya es misión de cada persona, para ello se debe trabajar con mucho sacrificio para conseguir ese fin.

    En este caso, podemos afirmar que esa es la premisa que le tocó vivir a Ramiro Mendivil Fernández, un guardameta que lleva en la sangre la pasión por ser el mejor de su ramo, es así que logró obtener el "sello de selección", situación que muy pocos son afortunados de tener.

    Ramiro Mendivil Fernández, un arquero con sello de selección


    Ramiro nació en la ciudad fronteriza de Villazón del departamento de Potosí. Sus ojos se abrieron el 7 de noviembre de 1993 y a partir de ese momento su rumbo estaría enmarcado en el arco. Salió bachiller el 2012 de la unidad educativa "Franz Tamayo de la Frontera" en Villazón. Actualmente es estudiante de la Facultad Nacional de Ingeniería (FNI) de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), cursa el sexto semestre de la Carrera de Ingeniería Civil.

    ARQUERO

    Apenas su vida había marcado los tres años, cuando Ramiro motivado por su papá Ramiro Dayler Mendivil, comenzó con sus primeras armas como arquero. Su progenitor también fue guardameta. Los primeros entrenamientos se realizaron en la arena, situación que le permitió ganar confianza en lo que debía hacer.

    "Íbamos a entrenar a las seis de la mañana a la cancha o a las arenas me llevaba a correr mi papá. Me enterraba en la arena hasta la mitad de mi cuerpo para que vuele así. Siempre fue un trabajo muy sacrificado y mi papá me decía que iba a valer la pena. Me gustó mucho y es una experiencia diferente a la de un jugador, por la responsabilidad que se tiene bajo los tres palos", afirmó.

    Considera que en el arco no se pueden cometer errores, porque uno de ellos, significa un gol en contra.

    Su primer equipo fue el de su escuela "9 de Abril", se consagró campeón y en el año 2000 representó a Villazón en los Juegos Plurinacionales con ese equipo que jugó en Cochabamba.

    Cuando comenzó a crecer no solo como persona, sino también como arquero, integró otros equipos como el de la Cámara Regional Despachante de Aduana de Villazón. También fue arquero de fútbol, pero no con el mismo gusto que del futsal. Integró el Club Independiente. Luego fue parte del quinteto de AGRS.

    "Cuando juego siento una motivación enorme, siempre con el pensamiento de que si vos te esfuerzas puedes cumplir cualquier meta. No hay secretos para ser arquero, solo se necesita entrenar un 99 por ciento y el uno por ciento es talento", aseguró.

    Para cualquier niño o joven que quiere iniciarse en las lides de arquero, siempre existe un temor al balón. Para Ramiro dejó de ser un obstáculo, porque de niño su papá le arrojaba balones dirigidos hacia el pecho y él no podía cerrar los ojos, aquella técnica le permitió superar esa dificultad.

    "Hay que perder el miedo, pero también la vida si es preciso en la cancha. Es decisión de cada uno cómo atajar, por eso decía, si es preciso hay que dejar la vida", señaló.

    Cada encuentro para Ramiro es especial, pero lo importante para él antes de jugar es dialogar con su familia, ya que de esa manera se siente relajado y tranquilo para encarar al rival.

    Por cuestiones de la vida, Ramiro llegó a la ciudad de Oruro en un nacional, donde representó a su ciudad natal, Villazón. Salió subcampeón en esa ocasión. Ese campeonato le abrió las puertas y llegó otra vez a Oruro a estudiar en la FNI y luego integrar varios equipos como Cobbel, Importadora Murillo y Fantasma Morales Moralitos.

    Su buena preparación le permitió destacarse en campeonatos como la Dimafusa acompañando a los equipos orureños y de ahí fue tomado en cuenta para reforzar otros equipos, como Rico Sur de Sucre con la finalidad de jugar la Copa Libertadores de América el 2015 y la CRE de Santa Cruz el 2016. Su primera Libertadores fue en Sucre y la segunda en el Paraguay.

    EXPERIENCIAS

    Son dos las experiencias que marcaron su vida deportiva. Una de ellas, cuando ganaron un campeonato en Oruro y al final del encuentro se le acercó un niño con Síndrome de Down, quien le regaló un abrazo y le pidió sus guantes. "Ver esa alegría en el rostro me marcó eso".

    Otro momento especial e inolvidable fue entonar el Himno Nacional, representando a su país. Llegó a la Selección Boliviana el 2015 para participar de unos juegos en el Perú. En esa primera convocatoria quedó al margen por orden del técnico Valentín Humacayo, porque él no tenía la experiencia necesaria para participar de un campeonato internacional.

    Ramiro no se desmoralizó y siguió entrenando, le llegó la revancha y en el 2016 integró nuevamente la selección, esta vez se ganó la titularidad para participar en el Paraguay, allí se jugó una eliminatoria. Este año volvió a ser parte de la Selección Boliviana para participar en el Sudamericano que se realizó en la Argentina.

    El guardameta quiere mejorar aún más su nivel de juego y entre sus objetivos, está en formar parte de un equipo del extranjero. Según la prensa argentina, Ramiro Mendivil está considerado como uno de los mejores tres arqueros de Sudamérica.

    "Quiero seguir mejorando, seguiré entrenando y mi sueño es ir a otro país a jugar, porque esto es lo que amo", aseguró.

    La Patria: http://lapatriaenlinea.com/?nota=286634

    Nota de prensa de Argentina que habla de Ramiro Mendivil: https://www.diariodecuyo.com.ar/pasiondeportiva/Una-postal-para-el-recuerdo-20170408-0113.html

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